SOCIOAFECTIVIDAD EN EL PROCESO DE APRENDIZAJE: TEORETICA
TRANSDISCIPLINARIA DINAMIZADORA DEL SABER INTEGRAL EN EDUCACION PRIMARIA
San
Fernando, Mayo, de 2016
Facilitadora: Autora: MSc. María Angélica
Ramos Olivero.
Dra. Katiusca Carreño
En Venezuela los
esfuerzos realizados para solucionar la necesidades educativa, conlleva el
establecimiento de políticas para estimular, crear y promover el desarrollo del
sistema educativo bolivariano, que cumpla con las exigencias de una educación
de calidad. Dentro de las exigencias que plantean la reforma del Ministerio de
Educación (2007), tiene como finalidad la formación de ciudadanos para la
participación activa, solidaria con los proceso de transformación social
especialmente en la participación de los estudiantes, docentes, padres y/o
representares, en las escuelas para alcanzar la calidad de la educación.
Ante tales consideraciones, el objeto de este trabajo de
investigación socioafectividad en el proceso de aprendizaje: teorética
transdisciplinaria dinamizadora del saber integral en educación primaria, ubicada en la ciudad de
San Fernando. Los referentes teóricos de la socioafectividad,
Transdisciplinariedad y el saber integral en los procesos de aprendizaje
contribuirán a crear oportunidades para aprender, animarse a sí mismo y generar
saberes significativos. La investigación se sustentara en el paradigma
positivista, diseño de campo, apoyada en el tipo descriptivo. Empleando una
metodología cuantitativa que permitirá, a través de la planificación de
acciones facilitar el proceso de enseñanza y aprendizaje en los estudiantes.
Es de gran interés mencionar, que el
presente trabajo se encuentra bajo la línea de investigación “Innovaciones
para la Enseñanza y el Aprendizaje para la Participación Social”. La innovación
educativa, debe ser el rasgo distintivo
del cambio y mejoramiento de la estructura educativa. El docente debe tomar
conciencia de la función que puede cumplir la innovación en el proceso
educativo y como se pueden relacionar
los múltiples factores de la realidad social: la economía, la educación, la
política, para que el trabajo del educador se encuentre más próximo a sus
fines, cuando es expresión humana de un afán dignificador del hombre. Ante la situación
de la deserción y repitencia, se pueden perseguir objetivos racionales, que
permitan una reflexión amplia y crítica buscando espacios para establecer un
desarrollo sistemático de posibles soluciones a través de la innovación
educativa engarzando también la necesidad de la interdisciplinariedad para
ponerlas en práctica.
Se plantea la situación objeto de estudio, socioafectividad en el
proceso de aprendizaje: teorética transdisciplinaria dinamizadora del saber
integral en educación primaria, sobre
cuya base se formulan los objetivos a alcanzar y la importancia de la
investigación. En este caso, los cambios en materia educativa, señalados por
Valcárcel & Verdú, (1996); Rogers (2000); Hernández, (2001), expresan que
para muchos Países en el mundo, el fin del siglo XX y el comienzo del nuevo milenio ha trascendido
como un período de grandes y significativas transformaciones en el ámbito
educacional, como resultado del continuo proceso de perfeccionamiento que en los últimos tiempos ha vivido la Escuela.
Conociendo de antemano que cualquier intento por perfeccionar la enseñanza en aras de lograr mayor efectividad en la misma,
tiene que transitar irremediablemente por una mejor, más clara y exhaustiva
comprensión del aprendizaje, y de lo que va a ser aprendido.
Desde esta perspectiva, en los primeros inicios de
formación académica se hace necesario la
preparación de estudiantes para ser ciudadanos responsables, éticos, solidarios,
no-violentos, sanos y productivos, al respecto Tedesco (2000), señala que “la
reorganización de las sociedades que se está enfrentando en la actualidad,
tanto desde lo económico y político, como desde lo social, y la crisis
subjetiva (del sujeto), Conlleva a la consolidación de aprendizajes integrales”
(p.3). Por otra parte, el informe Delors (1996), de la UNESCO, marco filosófico
para las reformas educativas de América Latina y el Caribe, propone cuatro
saberes esenciales en los que debe asentarse la educación: aprender a conocer,
aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir. Estos dos últimos
pilares, hacen alusión a la formación de personas que sean competentes
interpersonal y afectivamente, y capaces de conducirse ética y responsablemente
en contextos heterogéneos.
Igualmente, la filosofía,
Morín (1999), argumenta la necesidad de una educación en y para la democracia,
educar para desarrollar una comprensión que permita aprehender la complejidad
de la condición humana y un auto examen crítico permanente. Por otra parte, Goleman (1997), también contribuye a
reforzar las ideas de Gardner con relación a las habilidades inter e
intrapersonales, al fortalecer el concepto de inteligencia emocional. Este autor clasifica las habilidades
emocionales de la siguiente forma: Competencias
personales: determinan el modo en que nos relacionamos con nosotros
mismos: incluye la conciencia de sí mismo (conciencia de emociones y afectos,
recursos y debilidades, intuiciones, confianza en sí mismo); autorregulación
(control de estados, impulsos y recursos internos); y motivación (motivación de
logro, compromiso, iniciativa y optimismo). Competencias sociales: determinan el modo en que nos relacionamos
con los demás; incluye empatía (conciencia de los sentimientos, necesidades y
preocupaciones de los demás); y habilidades sociales.
Se establece entonces, la
necesidad de un docente conocedor de la población a la que atiende, que
determine las causas que originan las dificultades del aprendizaje para poder atacarlas en sus planificaciones y que identifique las características que
presentan estos estudiantes con la intención de realizar diagnósticos precisos y
acertados; un maestro como lo exponen Díaz y Hernández (2001), reflexivo,
constructivo, pensador, crítico, innovador, práctico, reconocido como
organizador y mediador en el encuentro del estudiante con el conocimiento,
contextualizando la experiencia educativa, gestionando el aprendizaje significativo, promoviendo el uso de las experiencias continuas, propiciando la
interacción y la participación guiada, brindando la ayuda ajustada y pertinente
al nivel de competencias del alumno. Un docente que conjugue estos elementos en
el diseño de planificaciones estratégicas y por proyecto que reflejen fielmente
sus intenciones didácticas y guíe el ejercicio de su trabajo.
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