viernes, 8 de julio de 2016

SOCIOAFECTIVIDAD EN EL PROCESO DE APRENDIZAJE: TEORETICA TRANSDISCIPLINARIA DINAMIZADORA DEL SABER INTEGRAL EN  EDUCACION PRIMARIA
San Fernando, Mayo, de 2016
Facilitadora:                                  Autora: MSc. María Angélica Ramos Olivero.
  Dra. Katiusca Carreño                     

En Venezuela los esfuerzos realizados para solucionar la necesidades educativa, conlleva el establecimiento de políticas para estimular, crear y promover el desarrollo del sistema educativo bolivariano, que cumpla con las exigencias de una educación de calidad. Dentro de las exigencias que plantean la reforma del Ministerio de Educación (2007), tiene como finalidad la formación de ciudadanos para la participación activa, solidaria con los proceso de transformación social especialmente en la participación de los estudiantes, docentes, padres y/o representares, en las escuelas para alcanzar la calidad de la educación.
Ante tales consideraciones, el objeto de este trabajo de investigación socioafectividad en el proceso de aprendizaje: teorética transdisciplinaria dinamizadora del saber integral en  educación primaria, ubicada en la ciudad de San Fernando. Los referentes teóricos de la socioafectividad, Transdisciplinariedad y el saber integral en los procesos de aprendizaje contribuirán a crear oportunidades para aprender, animarse a sí mismo y generar saberes significativos. La investigación se sustentara en el paradigma positivista, diseño de campo, apoyada en el tipo descriptivo. Empleando una metodología cuantitativa que permitirá, a través de la planificación de acciones facilitar el proceso de enseñanza y aprendizaje en los estudiantes.
Es de gran interés mencionar, que el presente trabajo se encuentra bajo la línea de investigación “Innovaciones para la Enseñanza y el Aprendizaje para la Participación Social”. La innovación educativa, debe ser el rasgo  distintivo del cambio y mejoramiento de la estructura educativa. El docente debe tomar conciencia de la función que puede cumplir la innovación en el proceso educativo y como  se pueden relacionar los múltiples factores de la realidad social: la economía, la educación, la política, para que el trabajo del educador se encuentre más próximo a sus fines, cuando es expresión humana de un afán dignificador del hombre. Ante la situación de la deserción y repitencia, se pueden perseguir objetivos racionales, que permitan una reflexión amplia y crítica buscando espacios para establecer un desarrollo sistemático de posibles soluciones a través de la innovación educativa engarzando también la necesidad de la interdisciplinariedad para ponerlas en práctica.
Se plantea la situación objeto de estudio, socioafectividad en el proceso de aprendizaje: teorética transdisciplinaria dinamizadora del saber integral en  educación primaria, sobre cuya base se formulan los objetivos a alcanzar y la importancia de la investigación. En este caso, los cambios en materia educativa, señalados por Valcárcel & Verdú, (1996); Rogers (2000); Hernández, (2001), expresan que para muchos Países en el mundo, el fin del siglo XX y el comienzo del nuevo milenio ha trascendido como un período de grandes y significativas transformaciones en el ámbito educacional, como resultado del continuo proceso de perfeccionamiento que en los últimos tiempos ha vivido la Escuela. Conociendo de antemano que cualquier intento por perfeccionar la enseñanza en aras de lograr mayor efectividad en la misma, tiene que transitar irremediablemente por una mejor, más clara y exhaustiva comprensión del aprendizaje, y de lo que va a ser aprendido.
Desde esta perspectiva, en los primeros inicios de formación académica  se hace necesario la preparación de estudiantes para ser ciudadanos responsables, éticos, solidarios, no-violentos, sanos y productivos, al respecto Tedesco (2000), señala que “la reorganización de las sociedades que se está enfrentando en la actualidad, tanto desde lo económico y político, como desde lo social, y la crisis subjetiva (del sujeto), Conlleva a la consolidación de aprendizajes integrales” (p.3). Por otra parte, el informe Delors (1996), de la UNESCO, marco filosófico para las reformas educativas de América Latina y el Caribe, propone cuatro saberes esenciales en los que debe asentarse la educación: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir. Estos dos últimos pilares, hacen alusión a la formación de personas que sean competentes interpersonal y afectivamente, y capaces de conducirse ética y responsablemente en contextos heterogéneos.
            Igualmente, la filosofía, Morín (1999), argumenta la necesidad de una educación en y para la democracia, educar para desarrollar una comprensión que permita aprehender la complejidad de la condición humana y un auto examen crítico permanente. Por otra parte, Goleman (1997), también contribuye a reforzar las ideas de Gardner con relación a las habilidades inter e intrapersonales, al fortalecer el concepto de inteligencia emocional. Este autor clasifica las habilidades emocionales de la siguiente forma: Competencias personales: determinan el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos: incluye la conciencia de sí mismo (conciencia de emociones y afectos, recursos y debilidades, intuiciones, confianza en sí mismo); autorregulación (control de estados, impulsos y recursos internos); y motivación (motivación de logro, compromiso, iniciativa y optimismo). Competencias sociales: determinan el modo en que nos relacionamos con los demás; incluye empatía (conciencia de los sentimientos, necesidades y preocupaciones de los demás); y habilidades sociales.

Se establece entonces, la necesidad de un docente conocedor de la población a la que atiende, que determine las causas que originan las dificultades del aprendizaje para poder atacarlas en sus planificaciones y que identifique las características que presentan estos estudiantes con la intención de realizar diagnósticos precisos y acertados; un maestro como lo exponen Díaz y Hernández (2001), reflexivo, constructivo, pensador, crítico, innovador, práctico, reconocido como organizador y mediador en el encuentro del estudiante con el conocimiento, contextualizando la experiencia educativa, gestionando el aprendizaje significativo, promoviendo el uso de las experiencias continuas, propiciando la interacción y la participación guiada, brindando la ayuda ajustada y pertinente al nivel de competencias del alumno. Un docente que conjugue estos elementos en el diseño de planificaciones estratégicas y por proyecto que reflejen fielmente sus intenciones didácticas y guíe el ejercicio de su trabajo. 

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